La Singularidad
I.
El ápice devora el caudal,
reducto donde el orbe aguarda su bautismo de lumbre.
II.
La gravidez impone el dogma,
ley que borra su propia excepción.
III.
La cronología renuncia,
tiempo plegado sobre sí mismo.
IV.
La fragua palpita presa,
hervor que fuerza el cerrojo de bronce.
V.
Una micra somete el calibre,
el eslabón apresa las leguas venideras.
VI.
El sigilo suelda la cavidad,
acústica sorda en piélago de espesura.
VII.
El péndulo quiebra su cadencia,
resorte que claudica al vértigo.
VIII.
El compás trunca los vértices,
topografía obligada a disolver sus filos.
IX.
La inmovilidad agota su tregua,
estasis que incuba el cisma.
X.
El aforo roza su tope.
El yugo supremo detona.
— Fernando Melgarejo


Me gustó mucho tu poema, uno de los poemas más sentidos y creativos que has escrito hermano, refleja sensibilidad, fuerza y poder.